Los «decisivos» primeros años de la vida

El ambiente familiar ha cambiado mucho respecto al clima religioso doméstico. Eran hechos cotidianos, cosas tan sencillas como bendecir la mesa en las comidas, rezar juntos en algún momento del día, participar enla Eucaristía dominical, como también era normal decorar la casa con elementos cristianos, algo nada extraño ni nadie se avergonzaba de ello. ¿Por qué ahora Dios es excluido de los hogares y del calor familiar? ¿No creéis que estamos negando el derecho que tienen los niños de percibirlo y descubrirlo?

Hace tiempo que creemos que el clima familiar es decisivo para los hijos en los primeros años de la vida, y lo sabemos no sólo en referencia al aspecto religioso, sino en todas las dimensiones de la persona. La influencia de los padres en estos tiernos años es fundamental, como lo es también el entorno humano y ambiental que los hijos respiran.

Nos preocupa el notable vacío educativo que se constata cuando los niños acceden a la enseñanza primaria o participan por primera vez en la catequesis parroquial. Es frecuente escuchar a los catequistas y educadores que se quejan de esta carencia porque —dicen— «llegan en blanco», «no saben nada». Este «vacío» de contenidos y expresiones es difícil de llenar adecuadamente cuando elementos religiosos y cristianos fundamentales no han sido introducidos en el momento oportuno, y este momento es el de los primeros años.

Ahora, que hablamos tanto de «nueva evangelización», ¿no creéis que son estos primeros años de la vida —entre los 0 y los 7 años— el primer campo que ha de ser sembrado con todo lo que los padres deben contagiar a sus hijos con el testimonio cristiano de su vida? ¿No es quizá ésta la «primera evangelización» que corresponde a la familia y que ahora puede ser realmente «nueva»? Pensemos que se trata de la «primera iniciación», de los primeros cimientos sobre los que se podrá edificar con solidez a lo largo de los años.

La respuesta la tiene la propia familia, pero también toda la comunidad cristiana que debe animarla y acompañarla. Sin embargo, son sobre todo los padres quienes deben hacer de esta primera institución natural que es la familia el espacio «normal» de evangelización, para que devenga —como dice el Concilio Vaticano II— pequeña «iglesia doméstica». ¡Eso ya lo dice todo!

Sebastià Taltavull Anglada
Obispo auxiliar de Barcelona

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