Diáconos, un servicio necesario

Viajar en transporte público a menudo da ocasión de un diálogo positivo y enriquecedor. Quien me preguntó quería entender qué significaban algunos de los «cargos» —ésta era la expresión que utilizaba— que hay en la Iglesia. Fácilmente se hacen comparaciones con otros estamentos de la sociedad civil y es necesario situar las cosas en su sitio.

Me pareció que era una persona con interés porla Iglesia, pero poco informada. Entre otros temas, fue de especial atención la conversación sobre los «diáconos», en el sentido de descubrir con sorpresa una realidad que desconocía totalmente y —como me dijo después— de mucha actualidad. Más aún cuando le expliqué de qué personas se trataba —un ministerio permanente abierto tanto a casados como a solteros y con las funciones que le son propias—. La reacción fue de valoración muy positiva, de admiración por lo que significaba como vocación de servicio y, también, de actualidad por la necesidad que hay de ellos en la comunidad cristiana, en su misión de evangelizar y servir, como Jesús.

Con situaciones como ésta, nos encontramos a menudo, y ponen en evidencia la necesidad que existe hoy de información, procedente de una ignorancia religiosa que tiene muchas causas, no sólo por falta de conocimiento, sino de ambiente y práctica cristiana.

El servicio diaconal enla Iglesia es poco conocido y, por parte de todos los que formamos las comunidades cristianas, aún necesita de un reconocimiento más afectivo y efectivo. Como dice el Concilio Vaticano II, corresponde al diácono, según se lo haya asignado la autoridad competente, administrar solemnemente el bautismo, conservar y distribuirla Eucaristía, asistir y bendecir el matrimonio en nombre dela Iglesia, llevar el Viático a los moribundos, leerla Sagrada Escritura a los fieles, instruir y exhortar al pueblo, presidir el culto y la oración de los fieles, presidir el rito de los funerales y la sepultura.

Fieles a su institución desde los inicios del cristianismo, será labor fundamental de los diáconos el ejercicio de la caridad. Como dice san Policarpo: «Que sean misericordiosos, diligentes, caminando conforme a la verdad del Señor, que se hizo servidor de todos.» Un camino vocacional que promocionar entre todos, un servicio muy necesario en los tiempos que vivimos.

Sebastià Taltavull Anglada
Obispo auxiliar de Barcelona

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