Pastoral Obrera

La vida económica, desde la normalidad del Evangelio, no puede quedar al margen de la comunión, del don, de la gratuidad. Cuestión de «decencia», de dignidad, de trabajo libremente elegido, de desarrollo comunitario, de pasión por el bien común, de respeto y no-discriminación. «Frente al paro, respuestas y retos»: éste ha sido el planteamiento, el contenido del diálogo, la ocasión de resistir otra vez de forma global y local. Resulta edificante el análisis de la realidad social, el diálogo, la oración y la reflexión desde el Evangelio de un numeroso grupo de cristianas y cristianos obreros a lo largo de toda una jornada de sábado.

Existe mucha semilla de Evangelio sembrada que reclama una atención especial por parte de todos orientada a su desarrollo hasta dar fruto. Una acción de militancia cristiana que no tiene titulares en las cabeceras informativas y que, sin embargo, se va abriendo paso, como tantas otras realidades, en el corazón de muchas personas, familias, barrios y pueblos. La prioridad es llevar a Jesús y el Evangelio a los ambientes donde el trabajo aún constituye un tiempo de ocupación o el paro está negando lo más elemental para una vida digna.

La llamada que nos hemos hecho mutuamente y que hacemos extensiva nos mueve a compartir una mayor conciencia sobre lo que está pasando y un mayor pronunciamiento como Iglesia, que clarifique actitudes y anime a hacer de los valores evangélicos la propuesta de un nuevo estilo de ser y de vivir; al mismo tiempo, comprometernos a realizar el esfuerzo de un trabajo en red, expresión de solidaridad y espíritu comunitario. En estos momentos y siguiendo la actitud positiva y crítica de los profetas, necesitamos hacer un ejercicio de denuncia y de anuncio que nos defina como seguidores de Jesús y miembros corresponsables de una comunidad que queremos sea fraterna.

La Pastoral Obrera, como acción en el ámbito laboral y apoyando a todos los que sufren el paro y tantas otras carencias, quiere ser, desde una espiritualidad laical, obrera, militante y evangelizadora, aquella presencia cristiana que proceda y se alimente de la vibración interior de Jesucristo querido, seguido y vivido en todas las circunstancias de la vida. Con palabras y gestos, esta sensibilidad nos identifica con el mundo laboral, con sus situaciones de sufrimiento y con sus aspiraciones de dignidad y justicia.

Sebastià Taltavull Anglada
Obispo auxiliar de Barcelona

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