Espacios de confianza

Quizá hay zonas en nuestra vida que todavía no han encontrado suficiente claridad. Zonas de sombra que esperan la nueva luz del encuentro personal con Cristo. Lo esperan porque sienten la necesidad de superar las incoherencias que bloquean la transparencia del Evangelio en uno mismo y también en los grupos que se encuentran para hacer de él un punto de referencia para la vida.

«Quizá hemos hablado demasiado del compromiso y demasiado poco de Jesús», ha dicho un padre de familia en la reunión de un consejo pastoral, lo cual no significa desdeñar el compromiso del Cristiano en cualquiera de los ámbitos donde vive, sino poner las cosas en su sitio, en su propio centro, que es Cristo. Sin él, no hay energía que dinamice, no hay vida, no hay testimonio, no hay compromiso que se aguante y perdure.

La desconfianza puede infectarnos, siempre con el agravamiento de que uno se percate de ello demasiado tarde. Por eso es urgente crear espacios de confianza para responder decididamente a la desconfianza que genera una crisis a la que no se aporta nada consistente.

Espacios interiores de mucha trascendencia, espacios dentro de los cuales sea posible generar la máxima confianza para tener siempre el corazón abierto y disponible a Dios y sólo a él.

Espacios comunitarios, lugares de aprendizaje de una respiración vital que no sea artificial ni forzada, sino abiertos al «viento» del Espíritu que, como en el primer Pentecostés, quiere inundar todas las habitaciones donde estamos reunidos.

Nuestras comunidades parroquiales, integradas por personas de toda edad y condición, son estos espacios aptos para compartir la confianza y para ser creadores de confianza en medio de unos espacios amplios donde la gente se agota buscando aire puro. Si desconfiamos unos de otros es imposible elevar una oración sincera a Dios y queda bloqueado cualquier compromiso hacia la solidaridad humana.

Sin ninguna duda, del corazón del hombre y de la mujer puede nacer la confianza. Dios la hace nacer como don para que hagamos de ella el medio más adecuado de apertura y comunicación, terreno muy dispuesto para acoger la curación del cuerpo y del espíritu, toda la persona.

Sebastià Taltavull Anglada
Obispo auxiliar de Barcelona

Castellà, , , , , , , Permalink

Deixa un comentari