La necesaria cobertura

Acostumbrados a la fácil comunicación mediática, nos sentimos contrariados cuando no tenemos conexión de internet o cuando el móvil no cuenta con suficiente cobertura. De nuevo la soledad nos invade y parece como si fuera imposible la relación humana. Somos auténticos radares que necesitan recibir constantes mensajes y acumular más y más información, aunque a menudo corramos el riesgo de no poder digerirlo todo ni asimilarlo.

Cuando la mirada se dirije sólo al exterior y no se buscan oportunidades de fijarnos en la orientación que marca la brújula que llevamos dentro, fácilmente nos decepcionamos y nuestra vida pierde su rumbo. Eso es aún más grave cuando la situación de deriva se hace extensiva al ambiente social, también muchas veces vacío de valores directivos y totalmente sin cobertura, aquel clima favorable que ayuda a entender, a dialogar, a responder con humanidad.

Hace poco, habiendo reflexionado sobre el compromiso social de los cristianos, unos jóvenes me decían que se habían alegrado mucho de haber escuchado hablar de Jesús con claridad y del Evangelio como nuevo horizonte que da una dimensión decisiva a la vida. Su reacción me hablaba de una sed de sentido, de una necesidad de sentirse orientado y acompañado por Alguien que dé confianza y vaya abriendo caminos para conseguirla y contagiarla.

Sin embargo, siempre hay quien nos pregunta cómo es que eso de ser cristiano antes era más fácil. Quizá un ambiente más impregnado de religiosidad podía parecer que daba más cobertura, sin embargo, no siempre la aseguraba. Hoy hay que ser más valiente, más coherente, más dado a la fidelidad de compromisos de por vida y dejarse guiar.

Por eso, contando con Jesús, la conexión es segura porque con Él llegaremos a Dios, a quien denomina su Padre y nuestro Padre, para hacernos ver el valor infinitivo de la fe. Cuando no falla dándonos su Espíritu, que estará siempre con y en nosotros, nos regala una cobertura que asegura una relación interpersonal con Él y entre nosotros que jamás habríamos podido imaginar. La Palabra, la oración, los sacramentos, el ejercicio de la caridad y la solidaridad son el medio a través del cual lo verificamos. Se trata de estar abiertos y atentos a él.

Sebastià Taltavull Anglada
Obispo auxiliar de Barcelona

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