Estaba enfermo y me visitaste

Son palabras de Jesús y se orientan para que verifiquemos la calidad de nuestra solidaridad con los que más sufren. Visita que es acercamiento, ir allí donde se encuentra la persona que sufre. Si miramos el Evangelio, los enfermos son el colectivo a quienes Jesús dedica más tiempo; lo hace con atención individualizada, haciéndose próximo a hombres y mujeres concretos, a jóvenes, niños y gente mayor, personas con nombre y apellidos a las que dirige palabras de coraje y amor, y que acuden a él movidos por su fe. «¡Tu fe te ha salvado!», dice Jesús.

La atención pastoral a los enfermos no puede reducirse a una hermosa teoría. La pastoral de la salud son actitudes y hechos que muchos cristianos y cristianas, presbíteros, religiosos y laicos hacen realidad desde una entrega silenciosa, empapada de discreción y respeto. Así, la Iglesia hace presente el amor de Dios en medio del dolor y la enfermedad. Por eso, hay que dedicarle tiempo y personas vocacionadas, capaces de practicar la gratuidad del amor del buen Samaritano, voluntarios y voluntarias que no pasan de largo ante tanta gente que necesita compañía y consuelo.

En el gesto del buen Samaritano, la Iglesia de todos los tiempos reconoce un aspecto clave de su misión y asume como propio el objetivo de la Pastoral de la Salud: el de levantar a hombres y mujeres caídos en los caminos tortuosos de la historia. El buen Samaritano tiene un amor compasivo que sabe expresarse a través de un amor eficaz, que le supone esfuerzo y también gasto, un amor que ha vencido al miedo y lo ha hecho desaparecer. El programa del cristiano es un corazón que ve dónde se necesita amor y actúa en consecuencia.

En esta perspectiva muy humanitaria y de identidad cristiana desde el momento en el que Jesús nos invita a «hacer igual», la Iglesia se acerca con compasión y solidaridad a toda persona que sufre la enfermedad física o psíquica, haciendo suyos los propios sentimientos de Cristo y, de este modo, anunciarlo y hacerlo presente con el testimonio. Nuestro deber humanitario, el deber de cada cristiano es responder al derecho que tiene cada enfermo de ser visitado. El deber es «detectar» el lugar dónde está y la situación en la que se encuentra el enfermo y «jamás pasar de largo».

Sebastià Taltavull Anglada
Obispo auxiliar de Barcelona

Castellà, , , , , , Permalink

Deixa un comentari