Mucho que agradecer

En el Evangelio se detectan muchas situaciones de marginalidad en las que Jesús se hace presente. Entre muchos, es el caso de los enfermos. Una acción de curación de diez leprosos de quienes espera no el reconocimiento popular siempre fácil de suscitar, sino que se dé gloria a Dios. Espera que, después de darles la salud y procurarles la integración social, toda persona reconozca cuál es el misterio que ha entrado en su vida y con qué gesto de acogida y de amor le ha devuelto la salud.

Jesús con los leprosos

Con otras palabras, para Jesús no basta con acercarse a la gente aunque ésta reconozca el bien que se le hace, sino que ha de llegar a la comprensión del Dios que es amor, Buena Noticia muy explícita del Reino que proclama y que ya ha venido a inaugurar con sus signos, con su resurrección. Por eso dice con toda convicción: «¡El Reino de Dios está entre vosotros!» (Lc 17,21). He aquí la novedad que los cristianos humildemente debemos aportar a toda forma humana de atención solidaria y de entrega a los más necesitados.

Jesús quiere que aprendamos a dar el salto. Espera de nosotros el salto que va del signo a la fe, pero con la particularidad que ha de ser una fe agradecida. Diez leprosos son curados, y, sin embargo, sólo uno —y samaritano, que equivale a extranjero y amigo— ha vuelto atrás para glorificar a Dios. Por eso, pregunta: «¿Dónde están los otros nueve?» Al extranjero le valora el agradecimiento, la gloria que da a Dios, la fe que le ha salvado, mientras que quienes más podían entenderlo han desaparecido entre la indiferencia y el olvido.

¡Dar gloria a Dios! Ésta es la nueva actitud cristiana que abre los ojos a un nuevo reconocimiento de la presencia de Dios. Para llegar a ella necesitamos encontrarnos con Jesús y conocerlo a fondo. Sin embargo, siempre resulta costoso el cambio de mentalidad que exige pasar a la nueva visión que está introduciendo la predicación y la actuación de Jesús, su manera de acercarse, de dialogar, de mirar, de interrogar, de curar, de amar. Y nosotros, enla Iglesia, adoptando este estilo, debemos ser los primeros interesados en hacerlo público. ¡Es tiempo de Pascua!

Sebastià Taltavull Anglada
Obispo auxiliar de Barcelona

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